Retazos VI: Capricho.

Curioso es que me encuentre a mí mismo tan insoportablemente embelesado con alguna belleza exterior a la mía propia. No es que sea raro, más bien sucede en no pocas oportunidades, que me deslumbro, así de simple, y convierto luego la causa de mi deslumbramiento en el objeto de las más sutiles pasiones. Es curioso, sin embargo, que en ocasiones mi pasión se ve subyugada por la vida que yo mismo le otorgo al objeto de mi deseo. Y es esto, deseo; el apetito voraz que despierta en mí el mero poder de la posesión. Mas una vez que me encuentro atrapado bajo las garras de un violento arranque de vida artificial, me vuelvo hacia mí, como queriendo convertirme a mí mismo en otro objeto más de mi extravagante codicia. ¿No suena delicioso? El dominio de un nuevo capricho, la absoluta auto-posesión. La única convicción en mi vida, de lo único de lo que estoy seguro, es de mi propia vanidad.

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