Cita LXXVII


Voy a pretender que ya no me aconteces.
Que no me distrae de a noches
esta pesadez casi tangible que dejaste aquí:
latiendo suspendida sobre el vestigio de víctima
que sobrevivió a todas las veces que elegí temerte.

Me muerde la certidumbre de su presencia quieta,
proveedora de aquel estruendo a tormenta
que aprendí sin querer de memoria,
aunque no me perteneció.

Voy a pretender que sigo recordando
por qué te permití acariciarme
hasta en las transparencias
y mirarme de cerca el delirio escondido
en la desvergüenza absoluta
de mis manos cuando copiaban
lúdicas y alucinadas
cómo era que me tocabas.

Voy a pretender que todavía sostengo con el espíritu
la certeza de por qué tú
lo que nunca antes alguien.

Sólo porque no he sabido soportar
la quemadura de mi aliento
cuando mi voz se empeña en convencerme
de que aún hay modos de celebrar en mí
tu nombre.

Me ardo desde el vientre bajo hasta la punta de la lengua.

Se me contrae el secreto a reventar.

Pierdo
todo
poema.



Laura Gardié.

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